El Premio Fernando Aranguren fue otorgado el miércoles 22 de octubre por USEM Joven Guadalajara (La Unión Social de Empresarios de México), organización que busca transformar el pensamiento de los jóvenes a favor de la responsabilidad social empresarial.

Mónica Lafaire fue una de los panelistas que participaron antes de la entrega del Premio. En 2011 fue considerada como una de las 50 mujeres más poderosas de México dentro del ranking de la Revista Expansión y además, es impulsora de la responsabilidad social empresarial.

 La Licenciada en Economía con maestría en Administración, actualmente es Directora de Planeación Estratégica y Operaciones en Construcasa, empresa ubicada en Querétaro.

Lafaire platicó con el personal de CSO de la importancia de la congruencia en las personas y de cómo identificar a quienes tienen el perfil adecuado para una organización específica y sobre todo, “ganas de hacer las cosas bien”.

La Licenciada hizo hincapié en que las habilidades no son lo esencial, sino que la empresa tiene que fijarse en quién es la persona: “qué práctica o qué hace él de lo que él cree, frases como ‘me encanta ser buen estudiante, pero no estoy titulado’, son mentira, siempre hay que buscar la congruencia entre lo que él dice que es y hace.”

Cuando una persona es congruente, sus ideas y metas no son pequeñas, ya que sabe que lo hará; por eso la importancia de esta virtud. Cuando una empresa ya ha identificado a estas personas, la siguiente pregunta es: ¿cómo mantenerlos motivados a que siempre den lo mejor de sí mismos?

Esta motivación nace del futuro que la empresa promete y ofrece. Se trata de un futuro tan grande, que vale la pena mejorar por él. Si el futuro que se quiere es más grande que la flojera o la comodidad actual, siempre se saldrá adelante.

“Si yo le digo a alguien que en dos días le voy a regalar un viaje a Nueva York con todo pagado y con tarjeta de crédito abierta, pero con la condición de que termine un determinado número de tareas, la persona mágicamente terminará las tareas. El futuro es tan grande que no piensas en que no dormirás en dos días, pues la persona ya se vio allá.” Afirma Lafaire.

Cuando no hay futuro, no hay juego ni hay gol. El futuro de la empresa debe ser tan fuerte que enrole a sus participantes en esa visión de tal forma, que la inspiración los lleve a siempre trabajar con excelencia.