Los suecos son un ejemplo de reciclaje, pues han llegado a un extremo en que toda la basura ha sido utilizada y deben importarla de otros países.

Suecia se ha quedado sin basura. Y, aunque suena como una noticia positiva e incluso envidiable, los habitantes se encuentran en un predicamento pues al menos 250 mil casas obtienen energía con un sistema que se alimenta de desechos. Como ya toda la basura ha sido utilizada, ahora los suecos deben importarla de países vecinos, sobre todo de Noruega.

Los suecos tienen una gran mentalidad de reciclaje. Tanto, que sólo el 4% de la basura generada en el mundo termina en los vertederos. El resto es incinerado dentro de unas plantas generadoras de energía.

Se calcula que Suecia importa 80 mil toneladas de desperdicio. El arreglo con Noruega es el siguiente: Noruega le paga a Suecia para que se lleve su exceso de basura, Suecia la quema para producir electricidad y las cenizas restantes del proceso de incineración se retornan a los vertederos de Noruega.

Este es un claro ejemplo de que vivir en un mundo de reciclaje sí es posible.